miércoles, 18 de abril de 2012

A Heavy Rain = Una lluvia pesada = Une pluie forte

Watercolor 6.5x4.2 in / Acuarela 17.5x11.5 cm

La verdad es que hace bastante tiempo que cae esta lluvia. Demasiado. Cuando empezó este siglo XXI todo el mundo se las prometía muy felices, especialmente los financieros. Con la globalización, el internet, el fin del comunismo y la guerra fría, los negocios iban a ser mejores que nunca, la economía subiría hasta cimas increíbles. Además teníamos el euro. Recuerdo la última puesta de sol del siglo XX y el primer día del siglo XXI. Qué mañana más negra. El cajero automático del aeropuerto me retuvo la tarjeta de crédito. Llovía. Empezaba a llover. Pronto todos estos sueños ilusos del final de la historia, como decían algunos (Fukuyama dixit), desaparecieron tragados por el 11-S, donde sí empezó realmente el siglo XXI. Luego vinieron guerras. Seguía lloviendo. Luego, en un lugar lejano, algunos financieros decidieron aprovecharse de las circunstancias. El daño producido, la herida, que parece que no va a cerrarse nunca, extendió sus consecuencias, sus ramificaciones. Todos, todos somos más pobres y estamos más tristes, a medida que transcurre la sangría. Lejos, muy lejos, los poderosos miran anonadados todo esto, parecen sorprendidos. Los discursos son interminables, pero desde hace años su contenido es nulo o incomprensible. Sólo quedan palabras vacías, gritos callejeros sin rumbo, destrucciones sin sentido, mucha, mucha gente caminando. Gris, todo es muy gris. La lluvia es pesada, insufrible, lo traspasa todo. Parece que no va a terminar nunca. No perdamos la esperanza, siempre está el sol que ilumina y calienta por igual a todos, porque todos, sin excepción, compartimos una característica común que nos une en esta vida: la de ser mortales.

Robert Fripp, guitarra. John Wetton, bajo. Bill Bruford, batería.
King Crimson. Red (1974).





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